martes, 8 de diciembre de 2009
Hay una solo realidad ? Informe TTC
Paul Watzlawick (Sentido del sinsentido o sinsentido del sentido, Barcelona, 1995) sostiene que debemos aprender a cambiar de manera de pensar.
En el prólo Ehalt señala que un intercambio de palabras entre dos o más personas encierra, debido a la polisemia de los términos y a las formas de expresión no verbal, tantos contenidos semánticos a veces divergentes que cabe la posibilidad de que, en un informe posterior, los participantes, con su mejor saber y entender, les atribuyan contenidos semánticos diversos. Y agrega que la idea de que las realidades son siempre construcciones da al individuo la posibilidad de ser libre para decidirse por una realidad, para seleccionarla con esa perspectiva se aprende a ser conciliador, porque se ha tomado conciencia de que una realidad no es mejor que la otra; y se aprende a ser responsable de lo que se hace, pues nadie priva a uno de su responsabilidad.
Watzlawick parte de afirmar que la visión monádica del individuo, mediante la cual el entorno se reduce a un epifenómeno, nos ha regalado una plétora de hipótesis, teorías y sus consiguientes tecnicismos. Con éstas, el asunto tiene una explicación propia, sobre todo, semántica y teórico-cognitiva. Luego de comentar a Ashby., Bateson y Korpschipski, cita a Martín Buber diciendo que “En todos los estratos sociales se confirman unos a otros los hombres en sus propiedades y capacidades humanas; y se puede calificar de humana a una sociedad en la medida en que sus miembros se confirman recíprocamente. La base de la convivencia humana es doble y, sin embargo, una sola: el deseo de todos los hombres de que los otros les confirmen como lo que son o incluso como lo que pueden llegar a ser, y la capacidad innata de los hombres para confirmar de ese modo a sus semejantes. El hecho de que esta capacidad esté yerma en tan gran proporción constituye la verdadera debilidad y lo cuestionable de la raza humana. La verdadera humanidad sólo se da allí donde esta capacidad se desarrolla” (Buber, 1957), para más adelante reafirmar con ejemplos diversos (la diferencia de distancias, o el significado del beso, en distintas culturas, que el intento de dar prioridad al «dentro» o al «fuera» sería equivocado. Debemos comprender que los fenómenos derivan de la relación y que, por consiguiente, desbordan el ámbito de lo personal. Agrega que en el fondo todos dividimos el mundo en categorías maniqueas o binarias.
Continúa comentando a Koestler, Robespierre, e incluso a Himmler para hablar de la ampliación de nuestro de ver mediante el factor “relación”. Y concluir que entre individuo y sistema, entre «dentro» y «fuera» existe, pues, una interdependencia que debemos tener en cuenta de forma creciente a fin de encontrar otros accesos a nuestros problemas.
Luego aborda lo que llama la estrategia de pequeños pasos, y sostiene que todas las grandes transformaciones en la evolución fueron catastróficas, por lo que lo pequeño es tal vez más importante que lo grande. Más adelante afirma que toda la cuestión del «fuera» pasa a ser claramente relativa y donde tenemos que ocuparnos de la cuestión del percibir. Ejemplifica con el conocido cuento del campesino, su hijo y el burro, para enfatizar su posición.
Recuerda que Epicteto afirmó ya en el siglo primero de la era cristiana: «No son las cosas las que nos inquietan, sino las opiniones que tenemos de las cosas.». E insiste que se deben tener en cuenta dos realidades: la realidad que nos transmiten nuestros órganos sensoriales y la atribución de sentido, de
significación y de valor a esa percepción. Insiste en que la idea de una realidad objetivamente existente, accesible a la mente humana, es insostenible en el plano filosófico desde hace, al menos doscientos años y agrega que también en otra disciplinas ocurre algo similar
Citando a Bertrand Russell dice que un error frecuente en la ciencia es el de mezclar dos lenguajes que deberían estar estrictamente separados entre sí: el lenguaje que se refiere a los objetos y el que hace referencia a las relaciones. Un ejemplo: cuando digo «esta manzana es roja», he designado en el lenguaje del objeto una propiedad de este objeto manzana. Si, por el contrario, digo «esta manzana es mayor que aquélla», entonces he hecho una declaración sobre la relación que deja de ser reductible a una manzana o a la otra. La propiedad de ser mayor sólo puede entenderse respecto de la relación. Esto es difícil de entender.
Para ello, luego de numerosos ejemplos, explica que existen dos órdenes de percepción: una es la percepción directa por la vía de los órganos sensoriales y, consiguientemente, la atribución de sentido, de significación y de valor a esa percepción. La realidad de primer orden sería, pues, la percepción directa. La realidad de segundo orden es la atribución de sentido y de valor. No hay una clarificación objetiva o fijación de lo correcto de esta atribución, pese a lo cual tenemos la idea de que el modo como vemos el mundo lo refleja en su objetivo “ser así”, sin darnos cuenta de que somos nosotros los que atribuimos una significación a ese mundo.
Relata que Einstein, en una conversación con Heisenberg (1926) habría dicho:«Es imposible recoger en una teoría sólo magnitudes observables. Es más bien la teoría la que decide lo que uno puede observar.» Y luego Heisenberg dirá: «La realidad de la que podemos hablar jamás es la realidad en sí, sino una realidad sabida o incluso, en muchos casos, una realidad configurada por nosotros mismos
La afirmación de que nosotros no encontramos el mundo, sino que lo inventamos, resulta chocante para muchas personas, pero según la concepción del constructivismo radical, podemos saber de la realidad verdadera (si acaso existe), en el mejor de los casos, sólo lo que ella no es.
Mientras nuestras construcciones de la realidad cuadran, vivimos una vida soportable. Si las concepciones de la realidad se desintegran, se puede llegar a aquellos estados para los que la psiquiatría se considera competente, tales como locura, depresión, suicidio y otros por el estilo. Por eso, Watzlawich dice que –como terapeuta- no presume de transmitir la verdad a sus pacientes, sino sólo transmitirles otra construcción que quizás cuadra mejor.
Otrao aporte a esta visión proviene de Einstein, con la revolucionaria idea de que “en el mundo físico no existe simultaneidad alguna sin un observador que la cree.»
si hubiera hombres que vivieran de verdad la idea de que ellos son los constructores de su propia realidad, se caracterizarían por tres propiedades especiales. Primero, serían libres, pues, el que se sabe constructor de su propia realidad, también puede crearla con otra forma en todo instante. Segundo, ese hombre sería responsable en el más profundo sentido ético, pues, quien ha comprendido de hecho que él es el constructor de su propia realidad, no cuenta ya con la opción de evadirse a la cómoda excusa de la coacción ejercida por las cosas ni con la de echar la culpa a otros. Tercero, un hombre de esas características sería conciliador en el sentido más profundo del término. Con algo de pesimismo, Watzlawick concluye que personas de esas características son un producto raro, muy infrecuente, y que en sólo se ha encontrado con dos que tal vez habían llegado a esa meta.
En el prólo Ehalt señala que un intercambio de palabras entre dos o más personas encierra, debido a la polisemia de los términos y a las formas de expresión no verbal, tantos contenidos semánticos a veces divergentes que cabe la posibilidad de que, en un informe posterior, los participantes, con su mejor saber y entender, les atribuyan contenidos semánticos diversos. Y agrega que la idea de que las realidades son siempre construcciones da al individuo la posibilidad de ser libre para decidirse por una realidad, para seleccionarla con esa perspectiva se aprende a ser conciliador, porque se ha tomado conciencia de que una realidad no es mejor que la otra; y se aprende a ser responsable de lo que se hace, pues nadie priva a uno de su responsabilidad.
Watzlawick parte de afirmar que la visión monádica del individuo, mediante la cual el entorno se reduce a un epifenómeno, nos ha regalado una plétora de hipótesis, teorías y sus consiguientes tecnicismos. Con éstas, el asunto tiene una explicación propia, sobre todo, semántica y teórico-cognitiva. Luego de comentar a Ashby., Bateson y Korpschipski, cita a Martín Buber diciendo que “En todos los estratos sociales se confirman unos a otros los hombres en sus propiedades y capacidades humanas; y se puede calificar de humana a una sociedad en la medida en que sus miembros se confirman recíprocamente. La base de la convivencia humana es doble y, sin embargo, una sola: el deseo de todos los hombres de que los otros les confirmen como lo que son o incluso como lo que pueden llegar a ser, y la capacidad innata de los hombres para confirmar de ese modo a sus semejantes. El hecho de que esta capacidad esté yerma en tan gran proporción constituye la verdadera debilidad y lo cuestionable de la raza humana. La verdadera humanidad sólo se da allí donde esta capacidad se desarrolla” (Buber, 1957), para más adelante reafirmar con ejemplos diversos (la diferencia de distancias, o el significado del beso, en distintas culturas, que el intento de dar prioridad al «dentro» o al «fuera» sería equivocado. Debemos comprender que los fenómenos derivan de la relación y que, por consiguiente, desbordan el ámbito de lo personal. Agrega que en el fondo todos dividimos el mundo en categorías maniqueas o binarias.
Continúa comentando a Koestler, Robespierre, e incluso a Himmler para hablar de la ampliación de nuestro de ver mediante el factor “relación”. Y concluir que entre individuo y sistema, entre «dentro» y «fuera» existe, pues, una interdependencia que debemos tener en cuenta de forma creciente a fin de encontrar otros accesos a nuestros problemas.
Luego aborda lo que llama la estrategia de pequeños pasos, y sostiene que todas las grandes transformaciones en la evolución fueron catastróficas, por lo que lo pequeño es tal vez más importante que lo grande. Más adelante afirma que toda la cuestión del «fuera» pasa a ser claramente relativa y donde tenemos que ocuparnos de la cuestión del percibir. Ejemplifica con el conocido cuento del campesino, su hijo y el burro, para enfatizar su posición.
Recuerda que Epicteto afirmó ya en el siglo primero de la era cristiana: «No son las cosas las que nos inquietan, sino las opiniones que tenemos de las cosas.». E insiste que se deben tener en cuenta dos realidades: la realidad que nos transmiten nuestros órganos sensoriales y la atribución de sentido, de
significación y de valor a esa percepción. Insiste en que la idea de una realidad objetivamente existente, accesible a la mente humana, es insostenible en el plano filosófico desde hace, al menos doscientos años y agrega que también en otra disciplinas ocurre algo similar
Citando a Bertrand Russell dice que un error frecuente en la ciencia es el de mezclar dos lenguajes que deberían estar estrictamente separados entre sí: el lenguaje que se refiere a los objetos y el que hace referencia a las relaciones. Un ejemplo: cuando digo «esta manzana es roja», he designado en el lenguaje del objeto una propiedad de este objeto manzana. Si, por el contrario, digo «esta manzana es mayor que aquélla», entonces he hecho una declaración sobre la relación que deja de ser reductible a una manzana o a la otra. La propiedad de ser mayor sólo puede entenderse respecto de la relación. Esto es difícil de entender.
Para ello, luego de numerosos ejemplos, explica que existen dos órdenes de percepción: una es la percepción directa por la vía de los órganos sensoriales y, consiguientemente, la atribución de sentido, de significación y de valor a esa percepción. La realidad de primer orden sería, pues, la percepción directa. La realidad de segundo orden es la atribución de sentido y de valor. No hay una clarificación objetiva o fijación de lo correcto de esta atribución, pese a lo cual tenemos la idea de que el modo como vemos el mundo lo refleja en su objetivo “ser así”, sin darnos cuenta de que somos nosotros los que atribuimos una significación a ese mundo.
Relata que Einstein, en una conversación con Heisenberg (1926) habría dicho:«Es imposible recoger en una teoría sólo magnitudes observables. Es más bien la teoría la que decide lo que uno puede observar.» Y luego Heisenberg dirá: «La realidad de la que podemos hablar jamás es la realidad en sí, sino una realidad sabida o incluso, en muchos casos, una realidad configurada por nosotros mismos
La afirmación de que nosotros no encontramos el mundo, sino que lo inventamos, resulta chocante para muchas personas, pero según la concepción del constructivismo radical, podemos saber de la realidad verdadera (si acaso existe), en el mejor de los casos, sólo lo que ella no es.
Mientras nuestras construcciones de la realidad cuadran, vivimos una vida soportable. Si las concepciones de la realidad se desintegran, se puede llegar a aquellos estados para los que la psiquiatría se considera competente, tales como locura, depresión, suicidio y otros por el estilo. Por eso, Watzlawich dice que –como terapeuta- no presume de transmitir la verdad a sus pacientes, sino sólo transmitirles otra construcción que quizás cuadra mejor.
Otrao aporte a esta visión proviene de Einstein, con la revolucionaria idea de que “en el mundo físico no existe simultaneidad alguna sin un observador que la cree.»
si hubiera hombres que vivieran de verdad la idea de que ellos son los constructores de su propia realidad, se caracterizarían por tres propiedades especiales. Primero, serían libres, pues, el que se sabe constructor de su propia realidad, también puede crearla con otra forma en todo instante. Segundo, ese hombre sería responsable en el más profundo sentido ético, pues, quien ha comprendido de hecho que él es el constructor de su propia realidad, no cuenta ya con la opción de evadirse a la cómoda excusa de la coacción ejercida por las cosas ni con la de echar la culpa a otros. Tercero, un hombre de esas características sería conciliador en el sentido más profundo del término. Con algo de pesimismo, Watzlawick concluye que personas de esas características son un producto raro, muy infrecuente, y que en sólo se ha encontrado con dos que tal vez habían llegado a esa meta.
jueves, 12 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
Informe EAR: Las TICs son el cambio educativo?
Como señalan la mayoría de los autores, e incluso lo percibimos quienes ejercemos la docencia universitaria, el modelo tradicional está en crisis. “La educación superior, desde el siglo pasado, se ha apoyado en un modelo de enseñanza basado en las clases magistrales del docente, en la toma de apuntes por parte del alumnado y en la lectura – y memorización- de una serie de textos bibliográficos por parte de éstos antes de presentarse a un examen” (Area Moreira, entre otros). Asimismo compartimos que varias de las innovaciones pedagógicas que se promueven no representan una alteración o modificación sustantiva del modelo clásico de enseñanza universitaria y que en la mayoría de los casos, la incorporación de nuevos recursos tecnológicos a las prácticas docentes no han modificado las metas de enseñanza, ni el papel y funciones docentes, o la actividad de aprendizaje del alumnado, ni de los métodos de evaluación. Aunque pueda verificarse una suerte de frenesí por la incorporación de TICs en los centros educativos, y en cada jornada o seminario se proponga el tema, existan web de prácticamente todas las universidades, e incluso exista una “agenda digital” del gobierno, la confusión entre medios y fines es muy grande, y no es extraño advertir que existen motivos economicistas atrás de muchas de estas iniciativas.
Según Area Moreira ( ), “algunos de los cambios pedagógicos más sustantivos que provocan la utilización de las redes de ordenadores en el ámbito de la educación superior, serían:
a. La posibilidad de extender los estudios universitarios a colectivos sociales que no pueden acceder a las aulas, al romper las barreras del tiempo y el espacio para desarrollar las actividades de enseñanza y aprendizaje
b. La posibilidad de neutralizar el monopolio del profesor como fuente principal del conocimiento. Hoy en día, Internet, permite romper ese monopolio del saber, ya que cualquier alumno puede acceder al website de otras universidades del resto del mundo y conocer una enorme variedad de propuestas docentes, bibliografía, temarios y documentación de muchos centros universitarios.
c. Con Internet, el proceso de aprendizaje universitario no puede consistir en la mera recepción y memorización de datos recibidos en la clase, sino la permanente búsqueda, análisis y reelaboración de informaciones obtenidas en las redes. Las facilidades que ofrecen las TICs para transmitir la información que antes solo podía “darse” en el aula, convierte el problema pedagógico no en la mera transmisión del "saber", sino enseñar al alumnado a hacer frente de modo racional a la ingente y sobrecogedora cantidad de información disponible en una determinada disciplina científica. La formulación de problemas relevantes, la planificación de estrategias de búsqueda de datos, el análisis y valoración de las informaciones encontradas, la reconstrucción personal del conocimiento deben ser las actividades de aprendizaje habituales en el proceso de enseñanza universitario, en detrimento, de la mera recepción del conocimiento a través de apuntes de clase. El profesor debe dejar de ser un "transmisor" de información para convertirse en un tutor que guía y supervisa el proceso de aprendizaje del alumnado (Adell y Salas, 1999).
d. La utilización de las redes de ordenadores en la educación requieren un aumento de la autonomía del alumnado. Esta idea, vinculada estrechamente con la anterior, indica que las TICs en el contexto de la educación superior exigen un modelo educativo caracterizado, entre otros rasgos, por el incremento de la capacidad decisional del alumnado sobre su proceso de aprendizaje, así como por una mayor capacidad para seleccionar y organizar su curriculum formativo, que tiene que ver con el concepto de aprendizaje abierto y flexible (Salinas, 1998; 1999) entendido éste como la capacidad que se le ofrece al alumnado para que establezca su propio ritmo e intensidad de aprendizaje adecuándolo a sus intereses y necesidades.
e. El horario escolar y el espacio de las clases deben ser más flexibles y adaptables a una variabilidad de situaciones de enseñanza. Estamos apuntando que la incorporación de las NTIT suponen una ruptura en los modos y métodos tradicionales de enseñanza y sus efectos también tienen que ver con nuevas modalidades organizativas de la enseñanza. Un modelo educativo que apueste por la utilización de las TICs debe saber que el tiempo y el espacio adoptarán un carácter flexible. Lo relevante no es el número de horas que están juntos en la misma clase el docente y el alumnado, sino el cumplimiento por parte de los alumnos de las tareas establecidas y tutorizadas (en muchos casos telemáticamente) por el docente. Esto nos introduce a las variantes del blended learning, admitiendo modalidades de semi-presencialidad.
f. Las redes transforman sustantivamente los modos, formas y tiempos de interacción entre docentes y alumnado. Las TICs permiten incrementar la comunicación entre el profesor y sus alumnos independientemente del tiempo y el espacio, ya sea de forma sincrónica (videoconferencia, chat) o asincrónica (correo electrónico, foros de discusión, plataformas de educación a distancia). Esto significa que cualquier alumno puede plantear una duda, enviar un trabajo, realizar una consulta, ..., a su docente desde cualquier lugar y en cualquier momento, implicando una reformulación del papel docente del profesor, que adquiere también un rol de tutor del trabajo académico del alumno.
g. Internet permite y favorece la colaboración entre docentes y estudiantes más allá de los límites físicos y académicos de la universidad a la que pertenecen. Las TICSsistemas de comunicación e intercambio de información que son posibles a través de redes de ordenadores (WWW, chat, e-mail, ftp, videoconferencia, foros, etc.) facilitan que grupos de alumnos y/o profesores constituyan comunidades virtuales de colaboración en determinados temas o campos de estudio.
Mas allá de esta ventajas, el desafío no es cambiar la tecnología sino la pedagogía. Si marchamos en esa dirección, habremos avanzado. De lo contrario, sólo habremos informatizado el statu quo.
Fuente: ¿Qué aporta internet al cambio pedagógico en la educación superior?
Manuel Area Moreira, Universidad de La Laguna, Publicado en R. Pérez (Coord): Redes multimedia y diseños virtuales. Actas del III Congreso Internacional de Comunicación, Tecnología y Educación. Universidad de Oviedo, septiembre 2000, pgs. 128-135.
Según Area Moreira ( ), “algunos de los cambios pedagógicos más sustantivos que provocan la utilización de las redes de ordenadores en el ámbito de la educación superior, serían:
a. La posibilidad de extender los estudios universitarios a colectivos sociales que no pueden acceder a las aulas, al romper las barreras del tiempo y el espacio para desarrollar las actividades de enseñanza y aprendizaje
b. La posibilidad de neutralizar el monopolio del profesor como fuente principal del conocimiento. Hoy en día, Internet, permite romper ese monopolio del saber, ya que cualquier alumno puede acceder al website de otras universidades del resto del mundo y conocer una enorme variedad de propuestas docentes, bibliografía, temarios y documentación de muchos centros universitarios.
c. Con Internet, el proceso de aprendizaje universitario no puede consistir en la mera recepción y memorización de datos recibidos en la clase, sino la permanente búsqueda, análisis y reelaboración de informaciones obtenidas en las redes. Las facilidades que ofrecen las TICs para transmitir la información que antes solo podía “darse” en el aula, convierte el problema pedagógico no en la mera transmisión del "saber", sino enseñar al alumnado a hacer frente de modo racional a la ingente y sobrecogedora cantidad de información disponible en una determinada disciplina científica. La formulación de problemas relevantes, la planificación de estrategias de búsqueda de datos, el análisis y valoración de las informaciones encontradas, la reconstrucción personal del conocimiento deben ser las actividades de aprendizaje habituales en el proceso de enseñanza universitario, en detrimento, de la mera recepción del conocimiento a través de apuntes de clase. El profesor debe dejar de ser un "transmisor" de información para convertirse en un tutor que guía y supervisa el proceso de aprendizaje del alumnado (Adell y Salas, 1999).
d. La utilización de las redes de ordenadores en la educación requieren un aumento de la autonomía del alumnado. Esta idea, vinculada estrechamente con la anterior, indica que las TICs en el contexto de la educación superior exigen un modelo educativo caracterizado, entre otros rasgos, por el incremento de la capacidad decisional del alumnado sobre su proceso de aprendizaje, así como por una mayor capacidad para seleccionar y organizar su curriculum formativo, que tiene que ver con el concepto de aprendizaje abierto y flexible (Salinas, 1998; 1999) entendido éste como la capacidad que se le ofrece al alumnado para que establezca su propio ritmo e intensidad de aprendizaje adecuándolo a sus intereses y necesidades.
e. El horario escolar y el espacio de las clases deben ser más flexibles y adaptables a una variabilidad de situaciones de enseñanza. Estamos apuntando que la incorporación de las NTIT suponen una ruptura en los modos y métodos tradicionales de enseñanza y sus efectos también tienen que ver con nuevas modalidades organizativas de la enseñanza. Un modelo educativo que apueste por la utilización de las TICs debe saber que el tiempo y el espacio adoptarán un carácter flexible. Lo relevante no es el número de horas que están juntos en la misma clase el docente y el alumnado, sino el cumplimiento por parte de los alumnos de las tareas establecidas y tutorizadas (en muchos casos telemáticamente) por el docente. Esto nos introduce a las variantes del blended learning, admitiendo modalidades de semi-presencialidad.
f. Las redes transforman sustantivamente los modos, formas y tiempos de interacción entre docentes y alumnado. Las TICs permiten incrementar la comunicación entre el profesor y sus alumnos independientemente del tiempo y el espacio, ya sea de forma sincrónica (videoconferencia, chat) o asincrónica (correo electrónico, foros de discusión, plataformas de educación a distancia). Esto significa que cualquier alumno puede plantear una duda, enviar un trabajo, realizar una consulta, ..., a su docente desde cualquier lugar y en cualquier momento, implicando una reformulación del papel docente del profesor, que adquiere también un rol de tutor del trabajo académico del alumno.
g. Internet permite y favorece la colaboración entre docentes y estudiantes más allá de los límites físicos y académicos de la universidad a la que pertenecen. Las TICSsistemas de comunicación e intercambio de información que son posibles a través de redes de ordenadores (WWW, chat, e-mail, ftp, videoconferencia, foros, etc.) facilitan que grupos de alumnos y/o profesores constituyan comunidades virtuales de colaboración en determinados temas o campos de estudio.
Mas allá de esta ventajas, el desafío no es cambiar la tecnología sino la pedagogía. Si marchamos en esa dirección, habremos avanzado. De lo contrario, sólo habremos informatizado el statu quo.
Fuente: ¿Qué aporta internet al cambio pedagógico en la educación superior?
Manuel Area Moreira, Universidad de La Laguna, Publicado en R. Pérez (Coord): Redes multimedia y diseños virtuales. Actas del III Congreso Internacional de Comunicación, Tecnología y Educación. Universidad de Oviedo, septiembre 2000, pgs. 128-135.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
jueves, 3 de septiembre de 2009
Primeras impresiones
Acabo de terminar de leer a Watzlawick, y en base a las preguntas que nos planteo Valeria, se me ocurren estas respuestas:
¿Podemos conocer desde nosotros mismos y desde cada uno?
Creo que sí, reconociendo que todo lo que percibo tiene un significado condicionado por el contexto cultural, social, económico, geográfico, en que estoy emplazado. Si identifico conocimiento con verdad única, en cambio, la respuesta creo que debe ser no.
¿En qué cambia este problema la Red de máquinas inteligentes?
En que me llegan y a su vez trasmito infinidad de mensajes, cuyo contenido es resignificado de múltiples maneras y resulta muy difícil “controlar” ese proceso. Cuando abrimos la puerta a la creatividad de nuestros alumnos, las respuestas no resultan las que imaginábamos.
miércoles, 19 de agosto de 2009
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